Lunes, 01 de marzo de 2010


Mitos Creencia Y Religión Maya


A lo largo de los siglos la evolución de la religión y la mitología maya hizo referencia al mundo de los poderes a los que se rendía culto, toda su vida estaba inspirada en ella, de allí que hasta la organización del Estado es teocrática. Esta civilización, rica en creencias y dedicada de gran manera a los temas místicos y espirituales, los coloco como pilar trascendentes dentro de todos los ámbitos de su civilización; logrando sorprender a los colonizadores e inclusive a los antropólogos modernos por la semejanza de símbolos y creencias con el viejo mundo, (tales como las pirámides, el uso de la cruz como símbolo sagrado, la serpiente, la veneración de una triada, entre otras) mucho mas antiguas a la llegada de los colonizadores. Durante el periodo posclásico, con el advenimiento de Mayapán, las imágenes adquirieron personalidad física y el panteón se jerarquizó.



1.1_ Dioses principales:
La religión maya era naturista y de contenido dual. Había en ella dioses bienhechores, relacionados con los factores meteorológicos (lluvia, viento, etc) y otros de naturaleza maléfica. Era una religión panteísta (aunque algunos investigadores sostienen la concepción monoteísta), considerando a Itzamná como la divinidad más importante, representación del Universo, el señor de los cielos, del día y de la noche, cuyo nombre significa 'casa de la iguana'. Suele aparecer también como un dios cuádruple, característica mágica que también se ve en la cábala judía y el tetragrámaton, las cuatro letras de Dios (YHVH) y el valor mágico del número cuatro. Esta relacionado con los cuatro puntos cardinales y sus colores: Este, rojo; Norte, blanco; Oeste, negro; Sur, amarillo (como en otras culturas mesoamericanas). Los Mayas también lo identifican con el dios Sol, Kinich Ahau (semejante con el RA egipcio), por tal motivo, el astro rey era considerado sagrado y venerado, así lo vemos plasmaron en el centro de su calendario. A su carácter divino, debe agregarse su condición de héroe cultural, inventor de la escritura y de los libros y protector de la medicina. Su padre era Hunab Ku, Dios supremo y creador, en la mitología maya, la deidad única, existente en sí misma, al margen del tiempo y del espacio. Afirma su divinidad descendiendo al “segundo nivel”, según los libros sagrados mayas, para crear el universo. Después de tres diluvios, Hunab Ku creó un nuevo mundo habitado por enanos, un segundo poblado por un pueblo trasgresor y el tercero en el que crecieron los mayas. Luego se juntaron todos y así apareció el mundo actual, que desaparecerá bajo otro diluvio (profecía ampliada en el calendario). En la concepción monoteísta maya, Hunab Ku es un/a dios/a, agente libre que confía el gobierno del mundo a dioses menores.


Huitzilopochtli, DIos maya, compartido con los aztecas. (Hunab KU)


A trabes del rico material arqueológico dejado por los mayas en sus ruinas se han encontrado indicios de la concepción que estos tenían hacia una tríada divina (ver imagen en anexo), que dejaron esculpida, formada por Itzamná, Quetzalcóatl habitualmente identificado como la Serpiente Emplumada, dios de la fertilidad de la tierra y Ometeotl, en náhuatl ‘dios de la dualidad’, expresión de la divinidad concebida como masculina y femenina a la vez. Los antiguos pueblos de América veían en la divinidad suprema un doble principio: activo y pasivo, de luz y oscuridad. De este doble aspecto del mismo principio provenía el origen del Universo, de todos los seres e incluso de los mismos dioses. Así, la deidad Tonantzin, Totahzin (Nuestra Madre, Nuestro Padre) es el dios Ometeotl. La pareja divina residía en la parte más alta del mundo. De la fecundidad eterna de Ometeotl nacieron todos los dioses y provienen todos los hombres. Los dioses, hijos de la Dualidad suprema, crearon el mundo.

De esta creación, las más importantes en la mitología y la religión fueron:
La del Sol y de la Fuerza, Huitzilopochtli de origen aztecas, como la mayoría de los dioses mayas que luego ellos re bautizaron (ver anexo de Dioses Mayas y Aztecas). Según la tradición, condujo a los aztecas durante su larga migración desde Aztlán, su mítica tierra natal, hacia el valle de México. Su nombre, que significa colibrí, expresa la creencia de que los guerreros muertos renacerán como colibríes. Su madre, lo concibió después de guardar en su pecho una bola de plumas de colibrí, es decir, el alma de un guerrero caído, que dejó caer desde el cielo. Como dios sol, Huitzilopochtli renacía cada mañana del vientre de Coatlicue. También se creía que requería sangre y corazones humanos para alimentarse. Las víctimas de los sacrificios que se le ofrecían incluían prisioneros de guerra y guerreros que hubieran muerto en batalla; después de su muerte y sacrificio, esos guerreros formaban parte del brillo del Sol hasta que, después de cuatro años, se encarnaban permanentemente en cuerpos de colibríes; era el dios más poderoso, más temido y odiado por los enemigos. Yáotl (“el enemigo&rdquoGuiño se lo asociaba con la fuerza de la destrucción y del mal, dios del cielo nocturno, considerado hechicero y maestro de magia negra, a trabes de su influencia se genero la práctica de sacrificios humanos, donde al prisionero se lo subía a lo alto del templo, se le abría el pecho y extraía el corazón, estos sacrificios fueron muy común en épocas de sequía para pedir la lluvias a los dioses.
Durante los periodos preclásico y clásico se centraba en el culto a un gran número de dioses de las fuerzas de la naturaleza y a los cuerpos celestes. Algunas de sus deidades supremas eran: Chac, dios de la lluvia, se le representa con dos largos colmillos que le salen de la boca y dos ríos de lágrimas brotándole de los ojos. Este dios es amigo del género humano y gobierna sobre el trueno, el relámpago, el viento y la lluvia. Ixchel, esposa de Itzamná, diosa de la luna y protectora de las parturientas. de espíritu malvado utiliza su poder sobre el agua para producir las tormentas e inundaciones tropicales.
Ixtab, diosa del suicidio, se la representa suspendida del cielo con una cuerda alrededor de su cuello y con síntomas de putrefacción en su rostro, para los mayas los guerreros que morían en combate, las víctimas de los sacrificios ofrecidas a los dioses, las mujeres que morían en el parto, los sacerdotes y los suicidas iban directamente al cielo tras su muerte; Ixtab descendía del cielo a recoger sus almas y las conducía al paraíso para que descansaran. Ah Puch, dios de la muerte, simboliza el principio del mal que lucha con el del bien; se le representa como un cuerpo putrefacto con una cabeza casi cadavérica adornada con campanas y collares de huesos y plumas, de vez en cuando sube por la noche a la tierra en busca de presas y ronda las casas de los enfermos pero, aunque el ruido de las campanas le delata, no se le puede evitar.

Otras deidades destacadas eran:
Chac Mool, deidad prehispánica de origen tolteca, probablemente representa al dios de la vida después de haber ejercido sus funciones fecundantes. Su efigie, descubierta en 1875 por el arqueólogo Augusto Le Plongeon, se exhibe en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México. Su descubridor encontró cierta semejanza entre esta escultura y los guerreros que aparecen en un fresco del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá y, por esa supuesta relación, dio a la estatua yacente el nombre de Chac Mool (‘garra roja&rsquoGuiño, con la que pretendió designar al felino, la interpretación ha sido desechada, pero el nombre perdura, es probable que la figura fuera llevada por los toltecas a la región maya, después de la caída de Tula. Cizín uno de los dioses de la muerte más importantes, también relacionado con los temblores de tierra y con el color amarillo, símbolo de la muerte y a quien también se lo vincula con el dios Jaguar, considerado señor de la noche estrellada. Ah Mucen Cab, deidad del panteón, venerado como patrono de quienes obtenían la miel de las colmenas; entre otros.

Chac Mool, Su forma escultórica presenta la posición que los antiguos mayas y toltecas utilizaban para lograr el desprendimiento del alma vestida con el cuerpo astral a los universos paralelos en forma conciente.


1.2_ El mito de Quetzalcóatl, el Cristo mexicano.
Dios y rey-sacerdote de origen aztecas, los mayas lo llamaron Kukulcán y Votan tiempo después para los quichés; llamado por algunos Antropólogos el “Cristo Mejicano”, por su aparición en la historia mexicana como un Ser a veces divino y a veces humano, donde lo Divino se humaniza y lo humano se diviniza, considerado el símbolo de la muerte y de la resurrección, marcando los principios religiosos de todas las culturas precolombinas; incorpora la cruz a la religión maya como símbolo sagrado, como aparece en ciertas representaciones halladas en templos mayas, donde Quetzalcóatl carga una cruz de manera similar que Jesús en el Vía crucis (ver imagen en anexo).
Quetzalcóatl, habitualmente identificado como la Serpiente Emplumada, traducción de su nombre ‘náhuatl’. En el siglo X d.C., los toltecas transformaron al que fuera un dios de la fertilidad de la tierra, venerado en Teotihuacán antes del siglo IX, en una divinidad vinculada a la estrella matutina y vespertina, Venus. Los aztecas lo concibieron así como patrono de los sacerdotes. En el Castillo de los restos arqueológicos de Chichén Itzá se le puede observar como una serpiente que desciende en los vértices del edificio en forma de columnas de aire durante los solsticios. La divinidad opuesta, dentro del dualismo de la religión tolteca, era Tezcatlipoca, (el mismoYáotl). Se creía que había vencido y expulsado a Quetzalcóatl desde su capital Tula, al exilio, desde donde según la profecía, regresaría por donde nace el sol como un personaje barbado y de piel blanca. De tal modo, cuando el conquistador español Hernán Cortés apareció en 1519, el rey azteca, Moctezuma II, se abstuvo de enfrentarse a los conquistadores españoles por identificarlos con Quetzalcóatl. La leyenda del exilio pudo haberse basado en el exilio desde Tula en el siglo X de un rey sacerdote del mismo nombre.
Kukulcán como lo llamaron los mayas, lo consideraron también el dios de los vientos y de la respiración. Es según las crónicas mayas, el conquistador que llegó a Yucatán por el mar desde el Oeste, hacia finales del siglo X, y se convirtió en caudillo y fundador de una civilización. De la fusión de los dos mitos, Kukulcán aparece como el señor del viento porque rige y gobierna la nave que le condujo a Yucatán y al pueblo que fundó.


Quetzalcóatl, el Cristo Mexicano


1.3_ El Génesis Maya
Como en el mito de los “orígenes” de otras culturas, entre los mayas aparece el del silencio y las tinieblas originales. Nada existe y es la palabra la que dará origen al Universo. De ello se encargan los progenitores, entre los que se cuentan Gucumatz y Hurakán, el Corazón del Cielo, además de Ixpiyacoc e Ixmucané, abuelos del Alba.
La creación del ser humano pasó por varias pruebas, según el Popol Vuh , hasta llegar a su estado definitivo. En el primer intento, la materia empleada fue el barro, “pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía”, no podía andar ni multiplicarse, “al principio hablaba, pero no tenía entendimiento”. En la segunda prueba, los progenitores decidieron hacer muñecos de madera, que “se parecían al hombre, hablaban como el hombre”, pero, aunque se multiplicaron, no tenían alma, entendimiento ni memoria de su creador, “caminaban sin rumbo y andaban a gatas”. Fueron destruidos y sobrevino un gran diluvio. Además de los males enviados por los dioses, también se rebelaron, vengándose de ellos, los perros, las aves de corral, las piedras de moler, los utensilios domésticos. El intento definitivo de creación concluyó con los hombres de maíz, que fueron cuatro: Balam-Quitzé (Tigre sol o Tigre fuego), Balam-Acab (Tigre tierra), Mahucutah (Tigre luna) e Iqui-Balam (Tigre viento o aire). Éstos estaban dotados de inteligencia y buena vista, de la facultad de hablar, andar y agarrar las cosas. Eran además buenos y hermosos. El desarrollo de los seres humanos se identifica entre los mayas con el principal cultivo y fuente de sustento, el maíz: “de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”.


Mayas, hombres de Maíz


1.4_ El Cielo y el Infierno
Los mayas creían que había trece cielos dispuestos en capas sobre la tierra y que eran regidos por sendos dioses llamados Oxlahuntiku. La tierra se apoyaba en la cola de un enorme cocodrilo o de un reptil monstruoso que flotaba en el océano. Para los mayas, al igual que el Dante en su “Divina Comedia”, creían que los mundos infiernos existían divididos en nueve mundos subterráneos, dispuestos también en capas, y regidos por sendos dioses, los Bolontiku, que gobernaban en interminable sucesión sobre un ciclo o semana de nueve noches. El tiempo era considerado una serie de ciclos sin principio ni fin, interrumpidos por cataclismos o catástrofes que significaban el retorno al caos primordial. Pero nunca se acabaría el mundo porque creían en la palingenesia, la regeneración cíclica del universo. En el Chilam Balam se dice que en 1541 llegaron los dzules, los extranjeros. Hasta ese momento estaba medido “el tiempo de la bondad del sol, de la celosía que forman las estrellas, desde donde los dioses nos contemplan”, pero llegaron los dzules y lo deshicieron todo. “Enseñaron el temor, marchitaron las flores, chuparon hasta matar la flor de los otros porque viviese la suya”: habían venido “a castrar al Sol”. Según los mayas, cuando se acabe el mundo los dioses decapitaran a todos los solteros, los colgaran por los talones y juntaran su sangre en vasijas para pintar su casa. Después reconstruirán la ciudad da Yaxchilán, donde se habrán refugiado los lacandones. Según otra visión, los jaguares de Cizín, dios del inframundo, se comerán al Sol y la Luna.

1.5_ Vida mas allá de la Muerte
Entre los mayas existen tres moradas diferentes para los muertos: el inframundo, un paraíso que se encuentra situado en uno de los cielos y una morada celestial. La primera, llamada Mitlán, Metnal o Xibalbá (así se la nombra en el Popol Vuh), está en el quinto de los nueve submundos, el más profundo. La segunda, el paraíso, un lugar ameno donde corre leche y miel y equivale a la morada de los dioses de la lluvia o tlálocs. En el paraíso hay además un espacio para los niños, a quienes se coloca en un gran árbol lleno de pechos de mujer que los siguen alimentando. Según algunas interpretaciones, también los suicidas acaban en la segunda morada. La tercera morada está en el cielo séptimo, el más alto, donde van los que han pasado una temporada en el inframundo, los muertos en la guerra y las mujeres que murieron en el parto.

1.6_ POK-TA-POK, juego de pelota
Uno de los rituales mayas más importantes era el juego de pelota, practicado en un recinto que se edificaba en la mayoría de los centros ceremoniales, siendo el ejemplo más espectacular y mejor conservado el situado en la ciudad maya de Chichén Itzá. Se realizaba con un sentido religioso y ritual, que con el tiempo se despojó de su contenido cruento para pasar a dirimir conflictos locales o incluso para efectuar apuestas. Este juego reproducía el movimiento anual de los cuerpos celestes, en especial el Sol. Los conquistadores españoles prohibieron el juego por considerarlo una adoración a divinidades indígenas.


Pok-Ta-Pok, Juego de pelota Maya


2_ Calendario Maya y la Piedra del Sol
Entre los mayas, la cronología se determinaba mediante un complejo sistema calendárico y matemático. El calendario de los mayas, que se remonta probablemente al siglo I a.C., se basaba en una doble contabilidad: el ritual o tzolkin (de 260 días) y el solar o haab (de 365 días)

Piedra del Sol


2.1- Calendario Maya
El Museo Nacional de México guarda como una de sus más preciadas joyas la Piedra del Sol, el calendario maya que estuvo religiosamente guardado en la base de la torre occidental de la catedral de México. Cuando llegó Colón a América, hacía tan sólo 38 años que los Mayas habían reformado su calendario, que era de 365 días, para intercalar el año bisiesto. Según los mitos mayas fue el dios Quetzalcoatl el que enseñó al hombre el calendario, al mismo tiempo que la agricultura, las técnicas y las ciencias. También en las culturas precolombinas de Centroamérica, de las que nos quedan numerosas referencias y vestigios, el calendario es la más elaborada expresión de las creencias, conocimientos y costumbres. Leer sus calendarios es como leer en clave sus libros sagrados, sus credos y sus fiestas; es como un escaparate de sus cultos y culturas. Cuando llegaron los españoles al Nuevo Mundo, algunas de las culturas con las que entraron en contacto estaban en su máximo apogeo. Los calendarios de la zona son un fiel reflejo de ese esplendor. Cuando llegó Hernán Cortés a México, el calendario maya acababa de ser reformado, y el año empezaba el día 1 de Atlacalmaco, que coincidía con nuestro 1 de marzo; fue la “semana” la más antigua unidad de medida de los días. Entre las culturas centroamericanas se instituyó la celebración del mercado cada 5 días y por tanto la semana de 5 días. La siguiente unidad era el mes de 20 días, con un total de 18 meses al año, que sumaban 360 días. Para completar los 365 días del año solar (366 los bisiestos, que también los tenían) añadían al final del año los 5 (o 6) días llamados nomentemis, que dedicaban íntegramente al placer y la diversión; en esta última semana del año no había feria, para no interrumpir las celebraciones. Algo muy parecido a las saturnales romanas y las navidades cristianas con que se despide el año viejo y se recibe al nuevo. Asignaron nombres con los respectivos pictogramas a los 20 días del mes (1 flecha, 2 tigre, 3 águila, 4 cuervo, 5 los cuatro movimientos del sol, 6 pedernal, 7 lluvia, 8 flor, 9 serpiente armada de harpones, 10 Ehecatl (el gran dios Ketzalcoatl en figura de viento), 11 casa, 12 lagartija, 13 culebra, 14 muerte, 15 venado, 16 conejo, 17 agua, 18 perro, 19 mona, y 20 hierba). De este modo era fácil representar el desarrollo del tiempo. Parece que antes de llegar a este nivel de denominación, sólo tuvieron cuatro nombres (como una semana de 4 días) que se iban repitiendo hasta completar el mes. Estos nombres eran ácatl, tepatl, calli y tochtli, que representaban a los cuatro astros (Sol, Luna, Venus, Tierra), a los cuatro vientos, a las cuatro estaciones, o a los cuatro elementos. Parece que desde muy antiguo dividían el año en cuatro estaciones; que se guiaban por los equinoccios y los solsticios; y que dividieron el día en 16 “horas”: 8 laborables, desde la salida a la puesta del sol, y las 8 restantes de descanso. Al igual que ocurrió en el viejo continente, los calendarios avanzaban con las respectivas culturas. Por más que en los mitos respectivos cada uno aparezca como iniciador del tiempo, el caso es que los calendarios maya, nahoa y azteca pertenecen a una misma fuente cultural. En el año 249 a. de J.C, cuando el calendario romano era un auténtico caos, y aún faltaban siglos para la reforma juliana que instituyó los años bisiestos, en ese año se reunieron los sacerdotes de las tribus nahuas para corregir las desviaciones de su calendario, introduciendo el año “bisiesto” (la repetición cada cuatro años del último de los días nomentemis). Esta reunión tuvo lugar en Huehuetlapallan, una de las siete ciudades mexicanas que formaron Chicomoztoc, la ciudad mexicana más importante de los nahuas. Instituyeron también el período de 52 años, formado por cuatro haces o gavillas de años (13 x 4).


2.2_ La Piedra del Sol.
El pueblo maya daba gran importancia al tiempo, que era registrado en dos calendarios: el de 365 días, xihuitl, que era el solar y o agrícola, compuesto por 18 meses de 20 días, mas cinco días "inútiles" o "aciagos"; y la cuenta de los destinos de 260 días, llamada tonalpohualli, que tenia mas bien carácter adivinatorio. Este esta divido en 13 meses de 20 días cada uno. Cada día tiene un nombre y se combina rotando con un numero del 1 al 13, hasta completar los 260 días (13 veces 20=260). Cada día con su numeral tiene una carga energética que lo conecta con la fuerza del cosmos, y esta bajo la protección de un dios, se relaciona a un rumbo del universo y a un color, y tiene un augurio asociado. Los nombres de los días en nahuatl son los siguientes: cipactli, ehécatl, calli, cuetzpallin, coatl, miquiztli, mazatl, tochtli, atl, itzcuintl, ozomatli, malinalli, acatl, ocelotl, cuauhtli, cozcauauhtli, ollin, tecpatl, quiauitl, xochitl. Los 18 meses del calendario solar de 365 días, recibían los siguientes nombres: atlcahualo, tlacaxipehualiztli, tozoztontli, hueytozoztli, txcatl, etzalcualiztli, tecuilhuitontli, hueytecuilthuitli, tlaxochimaco, hueymiccailhuitl, ochpaniztli, pachtontli, hueypachtli, quecholli, panquetzaliztli, atemoztli, tititl, izcalli y nemontemi. Los mayas dividían el calendario solar en 5 periodos de 73 días, especie de estaciones a los que llamaban cocij: cocij cogaa, era el tiempo del agua y del viento simbolizado por el cocodrilo; cocij col lapa era el tiempo de las cosechas, representado por el maíz; cocij piye chij, era el tiempo santo o de fiesta, representado por el águila o el guerrero; cocij piye cogaa, tiempo de secas e inicio del calendario; cocij yoocho, tiempo de las enfermedades y las miserias, representadas por el tigre.

2.3_ Profecías Mayas



Transcribimos a continuación un manuscrito maya que es parte de la famosa colección del arqueólogo Augusto Le Plongeon, los manuscritos de Troano, y que pueden verse en el Museo Británico:
"En el año seis de kan, el II muluc, en el mes de zac, ocurrieron terribles terremotos, que continuaron sin interrupción hasta el 13 chuen. El país de las lomas de barro, la tierra de Mu, fue sacrificada”. “Después de dos conmociones, desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos, que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces en distintos lugares. Al fin, la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes 8,000 años antes de escribirse este libro."
Los Mayas Creían que el tiempo era considerado una serie de ciclos sin principio ni fin, interrumpidos por cataclismos o catástrofes que significaban el retorno al caos primordial. Pero nunca se acabaría el mundo porque creían en la palingenesia, la regeneración cíclica del universo. La unidad más simple era el día o kin; un total de 20 kines componían un uinal; 18 uinales, un tun (360 días); 20 tunes, un katún (7.200 días) y así sucesivamente. Los finales de katún eran especialmente conmemorados. Para los mayas el próximo cataclismo sucedería en el katúm 13, ya han pasado doce katunes y el proximo katún 13 lo aguardaban para el año 2043 de nuestro calendario. Solamente un pequeño grupito de gentes selectas será salvado, para que sirva de semillero a la futura raza. Los Mayas creían que este proceso ya se había sucedido en cuatro oportunidades anteriores, considerando el fin de la raza anterior (según algunos arqueólogos) como el hundimiento de la Atlántida. Este tipo de predicciones lo relacionaban con los estudios sobre los astros que realizaron los mayas y que hoy siguen sorprendiendo a los científicos. Su obsesión por el movimiento de los cuerpos celestes se basaba en la concepción cíclica de la historia, y la astronomía fue la herramienta que utilizaron para conocer la influencia de los astros sobre el mundo.




Publicado por sosa608 @ 14:49  | SinCa
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 27 de septiembre de 2010 | 12:13

Muy util la informaciion, soy docente y es bien clara la informacion acerca de la religion de los mayas,me resulta de gran utilidad para adaptarlo para el nivel inicial, muchas gracias!

Publicado por coronaline
Miércoles, 07 de noviembre de 2012 | 23:37

muy buena la informacion. para mi como estudiante me ayudo mucho

Publicado por BJNEWLIFE
Domingo, 15 de junio de 2014 | 22:59

LA VERDAD QUE TE HACE LIBRE "LA UNICA VERDAD" ES LA QUE TE HACE LIBRE DE PECADOS 



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