* Sismo deja 711 muertos, cifra puede aumentar
* Envían a 10.000 soldados para frenar saqueos
* Damnificados se quejan de lentitud de ayuda
* Minas de cobre reanudan operaciones
* Bolsa y peso chileno caen fuerte en apertura
Por Mario Naranjo e Ignacio Badal
CONCEPCION/TALCA, Chile, mar 1 . - Rescatistas seguían el lunes buscando sobrevivientes en pueblos devastados por el terremoto y los tsunamis que golpearon el sur de Chile dejando cientos de muertos, mientras damnificados pedían ayuda a gritos y militares vigilaban regiones por la ola de saqueos.
La industria minera, crucial para una de las economías más sólidas de América Latina, se sacudía el polvo y reanudaba las operaciones. La bolsa y el peso chileno abrieron con caídas el lunes, 48 horas después de que el país sufriera un sismo de magnitud 8,8, uno de los mayores de la historia moderna.
El caos reinaba en las regiones del centro y sur de Chile, donde decenas de miles de personas pasaron la segunda noche a la intemperie por temor a las réplicas, después de que el terremoto demolió casas, derrumbó puentes y alteró sus vidas.
Las autoridades contabilizaban 711 muertos, pero la cifra parecía destinada a crecer con informes de más pueblos costeros arrasados por las gigantescas olas que siguieron al temblor. El Gobierno reconoció que falló el sistema de alerta de tsunami.
Tan sólo en la localidad de Constitución, 300 kilómetros al sur de Santiago y donde olas de 15 metros arrasaron con el poblado, fueron reportadas 350 muertos, según medios locales.
"La catástrofe es enorme (...) hay un número todavía yo diría creciente de personas desaparecidas", dijo la presidenta Michelle Bachelet en la noche del domingo.
Los damnificados de las zonas más golpeadas se quejaban de que la ayuda no estaba llegando con la rapidez necesaria.
Pero Bachelet despachó unos 10.000 soldados hacia las regiones de Maule y Bío-Bío para impedir saqueos y facilitar la distribución de ayuda para 2 millones de damnificados.
"Estamos tratando de llegar de todas las maneras posibles, no es por falta de movilización por falta de entusiasmo, por falta de ganas" que hay demoras, dijo la portavoz del Gobierno Pilar Armanet a periodistas asegurando que las comunicaciones estaban siendo muy difíciles.
El aeropuerto de Santiago había sufrido severos daños y no estaba operativo. Los pocos vuelos internacionales hacia la capital fueron desviados a terminales alternativas como la de Iquique, cerca de la frontera con Bolivia, según autoridades.
CAOS EN EL SUR
En Concepción, la segunda ciudad de Chile 500 kilómetros al sur de Santiago y una de las más golpeadas por el sismo, miles de personas sin luz, agua ni alimentos saquearon tiendas y supermercados. Algunos aprovecharon el caos para robar televisores e incluso lavadoras.
El Gobierno intentó controlar la situación imponiendo el toque de queda en la ciudad de 670.000 habitantes, algo que no ocurría desde la dictadura de Augusto Pinochet, donde en la madrugada del lunes soldados patrullaban las calles desiertas.
"Hoy día en la mañana hace poco rato atrás estaban intentando abrir y saquear otro supermercado ", dijo la alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberge, a radio Cooperativa.
"De verdad yo desconozco cuanto se van a demorar en llegar las fuerzas de refuerzo pero hay que darle prioridad a eso, hoy día la gente, más que agua, lo que pide es seguridad", agregó.
Según el subsecretario del Interior, Patricio Resende, se registraron 160 detenidos la noche del domingo.
Cientos de personas sacaban combustible con baldes desde los tanques de reservas de una gasolinera, mientras pasaba un convoy de 20 camiones llenos de soldados que no hicieron nada para evitar el saqueo en una de las calles de Concepción.
"Acá, gente extraña se ha subido a los techos de las casas, buscando robar algo y por más que los vecinos nos organizamos y salimos a pedir ayuda, no hay nadie, ni los milicos (militares), ni los carabineros (policía)", dijo una mujer de la localidad de Lota.
Un edificio de 15 pisos se hizo añicos en Concepción y se calculaba que 50 personas habían quedado atrapadas entre los escombros. Los bomberos perforaban las paredes de la construcción después de haber escuchado golpes que dieron esperanzas de encontrar a más gente con vida.
El centro histórico de Talca, una ciudad de 180.000 habitantes a 250 kilómetros al sur de la capital, también quedó en ruinas.
"No tenemos agua ni nada. Nadie se ha aparecido a entregar ayuda. Se necesita más presencia policial para que se ordene esto. Hay mucha gente que está robando", dijo a Reuters Ana, de 78 años, mientras hacia fila delante de un supermercado.
BOLSA SE DESPLOMA, MINAS REANUDAN OPERACIONES
La bolsa chilena se desplomaba un 2,11 por ciento, arrastrada acciones de empresas constructoras, minoristas y de firmas con importantes unidades de operación en la zona más afectada por el desastre.
El peso chileno también abrió con una baja de 1,0 por ciento ante la incertidumbre del impacto económico de la catástrofe, pero poco después se fortaleció levemente.
Las autoridades no tienen una idea cabal de la destrucción, pero la cuenta podría llegar a 30.000 millones de dólares, casi el 15 por ciento de su Producto Interno Bruto, según Eqecat, una firma que ayuda a aseguradoras con modelos de riesgo.
La minería, una de las principales fuentes de ingresos del país, sobrevivió al terremoto y según el Gobierno podrá cumplir sus compromisos de exportación, para lo que algunos puertos comenzaban paulatinamente a reunudar sus operaciones.
La estatal Codelco, el mayor productor de cobre del planeta, reanudó el domingo la extracción en su mina El Teniente y el lunes retomó operaciones en su mina Andina, que habían cerrado por falta de electricidad.
También Los Bronces y El Soldado, de Anglo-American , volvieron a operar.
El sismo hizo subir el precio del cobre en la apertura de los mercados este lunes.
En Santiago, menos castigada que otras ciudades, la vida iba regresando lentamente a la normalidad. Y se esperaba que el martes llegara la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, que mantiene su plan de viajar esta semana a Chile aunque recortó su estancia en la capital.
Pero en las regiones martilladas por el sismo el lunes será otro día difícil.
El Gobierno chileno dijo que una oficina de la Armada encargada de alertar de posibles tsunamis cometió un "error" de diagnóstico y no avisó a tiempo sobre un maremoto.
Los habitantes del pueblo de pescadores de Dichato, donde el mar arrasó con el 75 por ciento de las casas, lo pagaron caro.
"No tenemos nada. Vivíamos de la pesca y lo perdimos todo. ¿De qué vamos a vivir?", dijo a Reuters José Castillo, de 50 años.
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